Érase una vez una gotita llamada Acui. Acui tenía muchísimos amigos y todos juntos vivían en el mar.
Un día de mucho calor, Acui y sus amigos emprendieron un viaje. Se convirtieron en gas y subieron al cielo. Allí todos juntos formaron una gran nube. Desde el cielo, en esa gran nube, Acui y todos sus amigos podían ver los campos donde crecían las flores, los parques donde jugaban los niños...
Mientras miraban hacia abajo, no se dieron cuenta y llegó Don Viento que sopló y sopló. Acui y sus amigos comenzaron a tener mucho, mucho frío.
De repente esa gran nube que habían formado, comenzó a deshacerse y todas las gotitas, incluso Acui, que la habían formado cayeron y cayeron.
Unas fueron a parar a ríos y lagos para que los animales pudieran beber, otras en embalses para que todos los hombres y mujeres lo pudieran hacer; y por último, hubo algunas gotitas, entre ellas Acui, que cayeron en la tierra, donde calmaron la sed de las plantas.
Pero, este cuento no puede acabar así, con las gotitas separadas. Porque, al final, todas ellas emprendieron un largo camino y se reunieron de nuevo en el mar.
Érase una vez una gotita llamada Acui. Acui tenía muchísimos amigos y todos juntos vivían en el mar.
Un día de mucho calor, Acui y sus amigos emprendieron un viaje. Se convirtieron en gas y subieron al cielo. Allí todos juntos formaron una gran nube. Desde el cielo, en esa gran nube, Acui y todos sus amigos podían ver los campos donde crecían las flores, los parques donde jugaban los niños...
Mientras miraban hacia abajo, no se dieron cuenta y llegó Don Viento que sopló y sopló. Acui y sus amigos comenzaron a tener mucho, mucho frío.
De repente esa gran nube que habían formado, comenzó a deshacerse y todas las gotitas, incluso Acui, que la habían formado cayeron y cayeron.
Unas fueron a parar a ríos y lagos para que los animales pudieran beber, otras en embalses para que todos los hombres y mujeres lo pudieran hacer; y por último, hubo algunas gotitas, entre ellas Acui, que cayeron en la tierra, donde calmaron la sed de las plantas.
Pero, este cuento no puede acabar así, con las gotitas separadas. Porque, al final, todas ellas emprendieron un largo camino y se reunieron de nuevo en el mar.